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Del cartel impreso al menú digital, en los comedores de Telefe

Rebranding completo y menú digital por QR para una empresa familiar de catering que atiende entre 200 y 300 comensales por día. El cliente edita el menú desde el celular y publica sin tocar código.

Client
El Faraón Catering
Year
2026
Role
Identidad, Diseño, Desarrollo
Stack
Astro, TypeScript, Tailwind CSS, Supabase, Vercel
Home de El Faraón Catering, con el logotipo caligráfico en naranja sobre una foto del comedor

El problema

El Faraón Catering es una empresa familiar fundada en 2018 que tiene a su cargo la concesión de los comedores de Telefe, donde sirve entre 200 y 300 comensales por día.

La operación diaria era completamente analógica. El menú del día se comunicaba con carteles impresos en la entrada del comedor y con mensajes de texto por WhatsApp. Eso implica reimprimir cada mañana, que quien pasó antes de la actualización se entere tarde, y que cualquier cambio sobre la marcha —un plato que se acabó a las 13:00— no llegue a nadie.

El pedido inicial era sólo el menú digital. Al abrir el proyecto quedó claro que la marca no estaba en condiciones de sostenerlo: no había paleta definida, ni sistema tipográfico, ni versiones del logo utilizables en pantalla. Un menú digital construido sobre eso iba a heredar el problema.

Qué hicimos

Partimos el trabajo en tres etapas, en este orden: identidad, menú, landing.

La identidad

El logotipo caligráfico y la base negro + naranja eran innegociables para los dueños, y con razón: es lo que la gente reconoce. El trabajo no fue reemplazar la marca sino volverla operable — definir la paleta con valores exactos, elegir un sistema tipográfico, resolver las versiones reducidas y documentar todo.

Paleta cromática del manual de identidad, con seis colores y sus valores HEX, RGB y CMYK
La paleta, con los valores cerrados. Antes existía como “negro y naranja” y nada más.

Dos decisiones que vale la pena contar:

El isotipo. La familia votó una opción de cuatro puntos —uno por cada integrante— que la propia presentación había marcado como complementaria al logo. Cuatro puntos sueltos no funcionan como símbolo solo: no sirven de favicon, ni de avatar, ni de marca de agua. En vez de discutir la votación, reasignamos los roles: el monograma EF quedó como isotipo real y los cuatro puntos pasaron a ser elemento del sistema gráfico —separadores, viñetas, patrón—, que es la función para la que sí sirven. La preferencia de la familia se respetó; el sistema quedó en pie.

El naranja no pasa contraste. Medido sobre fondo claro da 2,77:1, por debajo del mínimo AA. En vez de retocar el color de la marca, definimos la regla: el naranja se usa como relleno o sobre negro, donde da 6,76:1, y el texto va en negro sobre claro o en blanco sobre oscuro. Toda la interfaz del menú y de la landing salen de esa regla, y por eso el menú es oscuro.

El menú

Es la pieza que se usa todos los días. Un QR en cada comedor abre el menú del día en el celular, sin app y sin instalar nada.

El menú del día abierto en un celular, con los platos, sus precios y los filtros por categoría
El menú operativo. Carga en menos de un segundo sobre la red del edificio.

La decisión técnica de fondo fue separar lo que cambia de lo que no. La estructura del menú —platos, precios, categorías, fotos— se hornea como HTML estático en cada build. Lo único que viaja en vivo es la disponibilidad: si se acabó la milanesa, el cambio impacta al instante sin reconstruir el sitio.

La consecuencia importante de esa separación es la resistencia a fallos: si la base de datos se cae, el menú sigue funcionando con el contenido del último build. Un comedor con 300 personas por día no puede depender de que un servicio externo esté disponible a las 12:30.

El panel

El objetivo era que la empresa no dependa de nosotros para operar. Los empleados entran a un panel propio desde el celular y editan disponibilidad, menú del día, parrilla, precios y contenido del menú fijo. Publicar dispara el redeploy solo; las credenciales de servicio nunca llegan al navegador.

El resultado

El sistema está en producción y en uso diario en los comedores. La landing institucional, el menú de cada local y el panel funcionan sobre la misma identidad, que ahora existe documentada en un manual en vez de en la memoria de quien diseñó la última pieza.

Todavía no tenemos números post-lanzamiento. Lo que vamos a medir en los próximos meses: escaneos de QR por comedor y por día, cuántas veces por semana el equipo usa el panel sin pedirnos ayuda, y si bajan las consultas al mostrador sobre qué hay para comer.